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REFORMA TRIBUTARIA

(Miembro Informante en minoría por el Partido Nacional)
Cámara de Senadores, 12 de diciembre de 2006.
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Montevideo

Día Internacional de la Mujer
INTERVENCIÓN - Cámara de Senadores, 09 de marzo de 2010

Señor Presidente: en el día de ayer se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo. En esa fecha las mujeres de todos los continentes se reúnen y, de alguna forma, convergen en esta conmemoración, a pesar de estar separadas por fronteras nacionales, étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, para luchar por la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. Desde 1945 la comunidad internacional inició, en la Organización de Naciones Unidas, la campaña para promover y proteger la igualdad de los derechos de la mujer, siendo la Carta de San Francisco el primer instrumento internacional que proclamó la igualdad de géneros como un derecho fundamental de los seres humanos. Durante años Naciones Unidas avanzó en este tema, sobre todo en cuatro direcciones claramente definidas, como son la promoción de medidas legales, la movilización de la opinión pública y de la acción internacional, la formación e investigación, incluida la compilación de estadísticas desglosadas por sexo, y la asistencia directa a los grupos desfavorecidos.

La plataforma de Beijing fue clara en lo que es la agenda relativa a los derechos de la mujer y quedaron doce temas para desarrollar –sobre ellos se está profundizando en el ámbito internacional–, como la pobreza, la educación, la violencia contra las mujeres, la salud, los conflictos armados y la economía, entre otros. Desde la Conferencia de Beijing el tema se centró fundamentalmente en el área de la educación.

Todos conocemos el diagnóstico en Uruguay y si hay algo que podemos definir es la infantilización de la pobreza que, lamentablemente, tiene cara de mujer y de niña; uno de los elementos más claros en lo que es la descripción de una sociedad que debe buscar una política profunda en materia de equidad para la mujer. Actualmente se cuenta con una serie de iniciativas en el ámbito legislativo como, por ejemplo, lograr una representación adecuada, profundizar la igualdad de oportunidades y desterrar el estigma cultural. En nuestro país las mujeres representan el 52% de la fuerza laboral. Hay proyectos de legisladoras de nuestro sector –algunas actuaron en el período anterior– que apuntan a que se brinde una jubilación a las amas de casa, que se atienda a las mujeres jefas de hogar, que se destierre la violencia doméstica contra la mujer y a dar incentivos a las empresas que contraten mujeres mayores de 40 años. Muchas cosas ya se han logrado, pero no quiero terminar estas palabras sin hacer referencia a una mujer que simboliza los derechos de la mujer en la sociedad uruguaya: Juanita Fernández Morales, Juana de Ibarbourou, quien naciera un 8 de marzo.

Juana de Ibarbourou nació en 1892 en Melo, Cerro Largo, y siendo una mujer desafiante –heredera de una tradición feminista–, ardiente y audaz, a sus 20 años escribió “Las lenguas de diamante”, publicada con un nombre supuesto y, posteriormente, “Raíz salvaje”. Dentro de sus sonetos preferidos se encuentra “Rebelde”, uno de los más emocionantes y claros que dice: “Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros, Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo”. Esa visión de Juana desde las distintas expresiones de su producción poética y su prosa, de alguna manera se vio claramente refrendada en ocasión del homenaje que se le tributara en el Palacio Legislativo, en 1929, cuando se la nombra “Juana de América” bajo la iniciativa del poeta peruano José Santos Chocano. En esa oportunidad, contando con muy pocos años, ingresó Juana de América con un ramo de violetas en sus manos a un Salón de los Pasos Perdidos repleto de gente, que contaba con la presencia de Zorrilla de San Martín. Allí fue colmada con el reconocimiento internacional, entre los que destacaban el de Miguel de Unamuno y Federico García Lorca, entre otros. Podemos decir que las letras más importantes de la literatura internacional ya en 1929 reconocían el aporte que estaba haciendo Juana de América a las letras, desde Uruguay y desde su condición de mujer. Juana formaba parte de una generación integrada por Esther de Cáceres, Sara de Ibáñez, Ida Vitale, Clara Silva, Idea Vilariño y Armonía Somers con su famosa prosa “Muerte por alacrán”, de la que decía que era una de las obras más resaltables que había leído.

En 1971, en el Semanario “Marcha” se le hizo un excelente reportaje –podría decirse que el último– donde ella habla de Delmira Agustini y resalta su poema “Lo inefable”. Debemos recordar que Delmira Agustini también fue objeto de violencia doméstica y murió asesinada de una forma absolutamente increíble. También cabe destacar su relación con Gabriela Mistral y Alfonsina Storni porque todas compartieron con ella un modelo de mujer y fueron un aporte para las letras. No me quiero olvidar de Petrona Viera, la gran artista plástica sordomuda que dejó la huella importante de la mujer en la plástica nacional, así como tampoco de Enriqueta Compte y Riqué, ni de Luisa Luisi en la educación. Por ser su fecha, hoy queríamos recordar a Juana Fernández Morales y así hacer un homenaje, en el Día Internacional de la Mujer, sobre todo a la mujer uruguaya, por su valentía, aporte, rebeldía y capacidad para estar siempre presente en los grandes momentos de la historia nacional.

Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada a los Ministerios de Educación y Cultura y de Relaciones Exteriores y al Instituto Nacional de la Mujer.